Aprendiendo a comer

Hoy durante el Iftar (asi se llama la comida que rompe con el ayuno) contemplaba la mesa y no pude evitar recordar la primerísima vez que compartí la mesa aquí en Egipto… Me ofrecí para ayudar por supuesto, y me toco “poner la mesa”. Entonces fui a la cocina e hice lo que cualquier occidental haría: Preguntarse “Cuantos somos?” y en base a eso llevar cuantos platos, tenedores, cuchillos y vasos sean necesarios… (Tuve dificultad para encontrar la cantidad precisa de tenedores y cuchillos pero no le di importancia).

Cuando llegue con las cosas comencé a ubicarlas en la mesa. Un silencio expectante se apodero de todos, hasta que alguien se animo a esbozar una sonrisa la cual se transformo en una carcajada amplificada… Conclusión? Se come con la mano… y si es necesario utilizar la cuchara o el tenedor debe ser con la mano derecha.

Me resulto raro. No que esa sea su costumbre, sino hacerlo yo misma… De niña  jamas se me hubiera ocurrido comer con la mano. Mi madre fue una mujer que comía con la mano, únicamente, el sanguchito de miga. Boca cerrada, servilleta en la falda, no señalar en la mesa, menos con los cubiertos… el vaso se sirve hasta la mitad, no se come todo de un solo bocado… Así me había educado y desde niña esa había sido mi costumbre. Pero de grande me di cuenta de que, lejos de ser buenos modales o como quieran llamarlo, eran mas bien un factor condicionante que iba a volverse en mi contra, por lo que decidí olvidarme de todo lo que había aprendido…

Gracias a pretender “no saber nada” me volví una experta en despresar el pollo con las manos (literalmente), quitar el espinazo completo del pescado para poder comer y utilizar trocitos de pan como cuchara para tahina, ensalada, berenjenas, lo que se me plazca…

Por supuesto que si vas a un restaurante tenes acceso a los cubiertos, a no asustarse🙂 Pero si los invitan a compartir la mesa en una casa: “olvídense de la etiqueta”… (y en muchos casos “olvídense de la mesa”, pues comer sentado en la alfombra es parte de la usanza y el Folclor de estos pagos…)

Que distinto!… que raro!… Todas esas impresiones quedaron atrás.

Habían alimentos  que yo habia jurado nunca probar… Mi padre decía: “Nunca digas de este agua no he de beber…” Cuanta razón tenia… Hoy algunas cosas que no hubiera probado jamas son parte de mis lista de favoritos🙂

Aun así hay realidades que no puedo negar en cuanto a lo que uno ingiere: 

  1. El aparato digestivo sufre mucho cuando uno cambia el agua. Hay bacterias a las que uno NO esta acostumbrado. Es difícil asimilar el agua de otro país… Fiebre altísima , diarrea, vómitos y estar inmovilizado en la cama invocando a todos los santos fue algo que me paso muy seguido durante mi primer trimestre aquí en Egipto… Ahora bebo agua de la canilla sin ningún problema pero me advirtieron que al volver a Argentina soy propensa a algún tipo de intoxicación similar pues esas ya no son mis bacterias. Consejo: Agua de la canilla “absténgase”. Lavar muy bien, con agua y vinagre, frutas y verduras.  Si hay algo que no vas a comer en el momento lo guardas en la heladera, no dejar afuera alimentos por ningún motivo…
  2. El paladar es lo primero que se resiente estando lejos… Te puede gustar o no la comida de afuera pero siempre vas a DESEAR comer algo de tu pago… Y tengo una mala noticia para el que esta afuera y por ahí no se ha enterado: “Por mas que intentes cocinar algo propio de tu tierra en suelo extranjero, al final tendrá el gusto del suelo que estas pisando… ” O cuando lo comas no sera lo mismo…
  3. NO HAY CARNE COMO LA CARNE ARGENTINA. No quiero menospreciar ni hablar mal de la carne egipcia, pero no tiene nada que hacer al lado de un buen bife de chorizo argentino. 

Volviendo al tema: Llegue a la conclusión de que, aunque sea primitivo, comer con la mano es mas rico… mucha gente me va a tildar de loca pero es la verdad.Por lo menos así lo vivo yo. Nosotros estamos acostumbrados a sentir la comida en la boca, no en las manos… a lavarnos las manos antes de comer , no después… Pero si uno es capaz de librarse de “lo que sabe” y pretende que “no sabe nada” puede llegar a sorprenderse, y mucho, con el grado de adaptación al que puede llegar… Todo esta en la buena voluntad y en la intención de cada uno. Cuando uno esta un otro lugar es uno el que debe adaptarse al lugar… no es de esperar que el lugar se adapte a uno… No es fácil, pero todo lo fácil comienza siendo difícil.

… La comida estaba exquisita, rápidamente un sorbo mas de agua fresca… Alhamdullah!

Magda Monti

Un comentario en “Aprendiendo a comer

  1. Magda tu blogs es genial la forma como narras tu experiencia muy sincera y realista, he leído todo y espero que publiques mas, me encantaría saber mas de la vida urbana, mas de las comidas, como fue haber vivido esas dos revoluciones para ti en el impacto económico.

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