El maestro

Con mi adorada "Shiva"

Con mi adorada “Shiva”

Tuve que dejar atrás muchas cosas cuando vine a Egipto, una de ellas mi escuela… mis alumnas. Aunque no comencé a dictar clases por vocación (mi padre se negaba a costearme la danza, ya sean clases, trajes o lo que estuviera relacionado con ella) debo admitir que encontré en la enseñanza grandes satisfacciones. Publique un aviso en los clasificados de “La Gaceta” y recibí a mis primeras alumnas en el living de mi casa. Ese fue el comienzo pero luego se fueron sumando mas y mas hasta que ya no teníamos lugar y tuvimos que mudarnos a un salón en donde pudiéramos trabajar a gusto.

No hay nada mas gratificante que ver como una alumna crece, ver como evoluciona y sentir que le transmitís algo. No todas mis alumnas querían convertirse en maestras o en bailarinas profesionales pero no por eso yo les enseñaba distinto. Era bastante exigente como maestra y lo sigo siendo, porque entiendo que hay momentos en una clase. Uno puede charlar un rato, del fin de semana, o por ahí te quieren contar algo pero cuando llegaba el momento de trabajar no había excusa. Los ensayos eran sagrados y si faltaban: _“Manden su certificado de defunción para justificar la falta” les decía “un poco” en broma.

Muestra de fin de año

Muestra de fin de año

Me encantaba armar las coreografías, sobre todo “los solos” porque en ellos cada una tenia “su momento”. Es cierto que eran mis alumnas y tenían “algo” mio en su baile pero todas bailaban distinto e imprimían su personalidad en cada canción.

Tengo anécdotas maravillosas! risas, llantos… enojos… Tantas son mis anécdotas con quienes fueron mis alumnas que con recordar solo una me conmuevo. Las extraño, obvio, pero estoy feliz de haber compartido tanto con ellas pues yo también aprendí muchísimo.

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En una competencia, 2006

Maestros buenos y malos maestros

Cuando comencé en la danza oriental tuve una maestra a quien admiraba mucho. Recuerdo que siempre antes de cualquier competencia o festival teníamos mucho ensayo y al finalizar ella se quedaba a ensayar sus solos… entonces todas nos quedábamos para verla. Una vez, al concluir su baile todas aplaudimos y ella dijo:_ “Algún día van a bailar así…” Al oírla algo dentro mio se quebró. Con el tiempo entendí que los maestros enseñan no solo lo que debes aprender, sino también lo que jamas debes aprender.

Un buen maestro es aquel que esta a tu lado desde la posición de maestro pero sin sentirse un superior o alguien a quien debes temer. Un buen maestro es alguien a quien respetas y admiras sin que este demande por ello. Es buen maestro quien siempre recuerda que alguna vez el también fue alumno y por eso sabe “leerte” y guiarte. Cuando conocí a mi maestro en clase supe que era la persona que debía guiarme. No quería ser como el, el es único, pero quería seguir sus pasos y aprender de el cada segundo. Ademas de ser un excelente maestro es un ser lleno de luz, ha viajado por el mundo y ha pisado muchísimos escenarios pero cuando hablas con el no tiene esos “aires de grandeza” o esa soberbia tan triste en algunos artistas… Quienes tienen el placer de conocer a Amir Thaleb saben que es así.

Dictando clases en otro idioma

Cuando tuve la oportunidad de dar clases aquí en Egipto había pasado un año sin enseñar y encima de eso tenia que dar la clase en ingles. Lo cual para mi represento un desafío porque, a pesar de que mi ingles es fluido (pero mi acento es muy “latino”) no es lo mismo… sobre todo al principio. Siempre tuve mas alumnas extranjeras que egipcias, a veces grupos, otras clases particulares. No paso mucho tiempo hasta que el idioma dejo de molestarme y pude sentir ese placer de transmitir lo que he aprendido y lo que amo… otra vez.

El tema del idioma no es menor en algunos países en donde no se habla mucho ingles, como por ejemplo: Japón. En donde en algunos momentos de la clase necesitaba la colaboración de una traductora  porque había preparado una clase con la traducción completa de la letra de una canción del árabe al ingles… pero les puedo asegurar que la danza, como cualquier rama del arte, y el lenguaje corporal son universales.

Japón

Japón

Cada país que he visitado me ha nutrido profesionalmente y por supuesto tengo recuerdos preciosos de cada lugar y de cada una de las personas que pasaron por mis workshops porque “han pasado por mis manos”… No tengo ahora un grupo de baile o mis alumnas como tenia en mi “Tucuman”, pero cuando doy clases doy lo mejor de mi y quiero que se lleven “algo”. Tengo un solo problema: Cuando comienzo la clase no tengo en cuenta el tiempo, y si bien siempre terminamos la coreografía nunca esta en mi mente “el descanso” o el “break”. Me paso en Japón, en donde los workshops eran de 3 horas y media cada uno. En la clase de oriental me pase 2 horas y media sin darles descanso… cuando ponía pausa y explicaba con el cuerpo y contaba venían algunas chicas y me hablaban en japones con una carita de angustia y yo no entendía nada, hasta que volvió al salón la traductora y me dijo que las chicas me pedían permiso para tomar agua… Les di 5 minutos. Los japoneses son la gente mas educada que he conocido y ademas las alumnas son muy aplicadas.

Sicilia

Sicilia

Dicto clases permanentemente aquí en Cairo a extranjeras que vienen a los festivales de danza oriental y a extranjeras que viven aquí… chicas de Corea, China, Japón, Australia, Suecia, Italia, Francia (por nombrar algunos países) y por supuesto de América Latina… También tengo alumnas egipcias.

Uno de mis grupos en Cairo

Uno de mis grupos en Cairo

Ademas he grabado clases online para http://www.cairobellydance.com y quiero agradecerle a Aleya por confiar en mi trabajo.

La gran diferencia

Cuando estaba en mi país dictaba clases mas seguido de lo que bailaba en alguna celebración. Es que no esta al 100% en nuestra tradición traer una bailarina de danza árabe a todos los casamientos, no es un “se debe hacer” y a su vez hay muchas chicas que quieren aprender a bailar. Así que todas las bailarinas enseñan mas de lo que bailan en shows. Recuerdo que cuando me llamaban para un casamiento estaba todo el día preparándome para la ocasión… “en remojo” como quien dice. Aunque si o si bailas a fin de año en tu muestra… pero es como insuficiente.

Aquí en Cairo, Alhamdullah, bailo casi todos los días y doy clases de 3 a 4 veces por semana… no tengo mucho tiempo para ponerme “en remojo” pero vale la pena tener 2 o 3 shows por día… el escenario es un gran maestro también y lo que aprendes en el no se puede aprender en otro lugar.

Gratitud

Poder dedicarme a lo que amo para mi es una bendición. Conocer gente de distintos lugares en mis shows y en las clases es una experiencia única. No hay día que pase sin que recuerde como fueron mis comienzos. En mi están presentes las tardes en las que salíamos con algunas de mis alumnas a repartir volantes, ya sean del inicio de los cursos o de los festivales… cada vez que viajaba a Buenos Aires para aprender… cada vez que hacia mis trajes con los incontables canutillos y lentejuelas… cada vez que les decía a mis alumnas: _”Hoy suben al escenario, algunas por primera vez, para algunas quizás no sea importante y otras quizás no bajaran jamas de el”…  y por supuesto aquel momento en que mi padre me dijo: “Si bailar es lo que realmente quieres… entonces baila.” Sus palabras fueron como una liberación para mi pues No es importante hacer lo que quieres, sino querer lo que haces… 

 

 

 

 

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